
Los bioestimulantes agrícolas se han convertido en una herramienta importante para productores que buscan mejorar el desarrollo de sus cultivos y complementar sus programas de nutrición.
A diferencia de los fertilizantes tradicionales, los bioestimulantes están orientados principalmente a estimular determinados procesos naturales de la planta.
¿Qué es un bioestimulante agrícola?
Un bioestimulante es una solución diseñada para favorecer procesos fisiológicos que pueden influir en el crecimiento, desarrollo radicular, absorción de nutrientes o respuesta frente a determinadas situaciones de estrés.
Dependiendo de su formulación, pueden contener microorganismos, extractos vegetales, aminoácidos, sustancias orgánicas u otros componentes.
¿Para qué se utilizan?
Los bioestimulantes pueden utilizarse con diferentes objetivos agronómicos.
Entre los más habituales se encuentran:
- Favorecer el desarrollo de raíces.
- Estimular el crecimiento vegetativo.
- Mejorar determinados procesos de absorción de nutrientes.
- Acompañar etapas de floración y fructificación.
- Ayudar a la planta durante períodos de estrés.
- Favorecer la recuperación después de condiciones adversas.
¿Cuándo aplicar un bioestimulante?
El momento adecuado depende del cultivo y del objetivo de la aplicación.
Algunas etapas frecuentes son:
Trasplante y establecimiento
Durante esta etapa es importante conseguir una buena adaptación de la planta y estimular el desarrollo radicular.
Crecimiento vegetativo
Una planta equilibrada necesita generar suficiente estructura antes de entrar a etapas reproductivas.
Floración y cuajado
En determinados cultivos esta etapa representa uno de los momentos más importantes del ciclo productivo.
Situaciones de estrés
Temperaturas extremas, salinidad, deficiencias nutricionales o problemas hídricos pueden afectar el metabolismo de las plantas.
Bioestimulantes y fertilización no son lo mismo
Un bioestimulante no debería considerarse simplemente como un sustituto del fertilizante.
Los fertilizantes aportan nutrientes esenciales, mientras que los bioestimulantes buscan favorecer determinados procesos fisiológicos de la planta.
Utilizados correctamente, ambos pueden formar parte de un mismo programa agronómico.
Cada cultivo necesita una estrategia diferente
No existe una única receta para todos los cultivos.
Las dosis y momentos de aplicación pueden variar dependiendo de factores como:
- Especie y variedad.
- Etapa fenológica.
- Condiciones del suelo.
- Clima.
- Manejo nutricional.
- Objetivo productivo.
Por ello, antes de establecer un programa es recomendable realizar una evaluación técnica.
En Microbial Factory trabajamos con soluciones biotecnológicas para la agricultura, buscando integrar microorganismos y herramientas agrícolas dentro de programas adaptados a las necesidades de cada cultivo.
